junio 21, 2008

Arte guitarrístico contemporaneo




Ifigenia

Hasta los muertos de tanto renacer se pudren…
Es eso lo que me pasó, he renacido tantas veces que ya mis ojos son acuosos y mi cuerpo se vuelve gas con el calor, tengo que ser tan nocturno como las almas que se desprenden de mis víctimas.
Sólo soy eso, otro cadáver putrefacto, otro inmune, otro radiactivo.
Con un cuerpo que sigue la música de tus entrañas, portador de la caja de Pandora, siempre vivo.
Esta noche entraré a ti Ifigenia, y rasgaras tus labios con una daga para sacarme de ahí.

Canibalismo inverso doble yeah





Escobas

Anastasia Cucaracha

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Eeitien

Eeitien era una cucaracha solitaria, pensaba que no había más de la vida, simplemente todo le era normal y trataba de ocultar su verdadera vida inventando nuevas vidas, una de sus mejores historias, bien recuerdo, Eeitien la inventó en el baño mientras pensaba en algo diferente a cucarachas, las cuales había visto por toda su vida. Ahí estaba pujando, relajando, pujando, relajando, pujando, relajando, hasta que por fin salió, sintió que había perdido peso ya que esa barbacoa de cucaracha estaba absolutamente deliciosa, había comido demasiada de esa tan deliciosa barbacoa de cucaracha, su abuelita Cuca sabía elegir muy bien a esas cucarachas. Ya en el baño al momento de pararse Eeitien volteó y vio una revelación, era su mierda, una nueva forma de vida, el había creado una cosa a la cual le dio el nombre de Copro, era como un palo con patas de cucaracha y ojos de albóndiga (al instante se acordó de las albóndigas que hacía su abuelita Cuca). Eeitien la cucaracha corrió por una hoja, en la cual se dedicó a plasmar la idea surgida en le baño, estaba recordando como había surgido todo al principio, estaba el sentado en el baño leyendo, sabía que cada movimiento había sido exacto, perfecto y a la técnica inventada la llamó
”la cagada perfecta”.

Metamorfo

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Hernia mutante

Las medias de seda están sobre la mesa, Rogueria camina hacia esta...
Sus zapatos de tacón mal puestos hacen retumbar el piso mientras camina.
Una hernia mutante espera en la repisa, tiene ansias de la sangre que emana de los pechos de Rogueria
Ella lo piensa, quiere tener sexo con el gato, hace mucho que lo observa...
Toca sus anchas caderas cafés y desliza su mano hacia la entrepierna para sentir el punto en que sus extremidades convergen
”ahora no hay tiempo para esto”
Arrastra una silla junto a la mesa y se despoja de los zapatos rojos satinados, toma las medias y se orgasmea al sentir la sedosidad sobre su piel de artrópodo
”me duele más a mi que a ti” le dice Rogueria al gato mientras le aplica un fisting digno de ser recordado; el gato no puede más y se desarma, lo último que ve antes de morir es una parte de su esqueleto salir por su ano.
Rogueria sigue feliz su camino, litros de fluidos se deslizan por el piso
Rogueria toma su bolso y sale a dar un paseo con la hernia mutante
”que buena mañana la de hoy”

Bella de noche




Conchita

Yo soy Conchita la cucaracha mas sucia del basurero, toda mi vida he tenido que cargar con la responsabilidad de estar muy sucia ya que mis padres son de la basura y de la mierda los reyes, de cada 20 kilos mis padres tienen la mitad, mi vida es fácil nunca he tenido que hacer el menor esfuerzo por algo que he querido, siempre me lo han dado absolutamente todo si quiero un coche ultimo modelo hot weels lo tengo en la mañana, hasta que una noche conocí a un grillo llamado Juan el cual me presentó a un humano, que sorpresa la mía era alto muy alto, su voz era dulce y grave cada vez que hablaba todo el cuerpo se me movía, sólo ya cuando terminó la fiesta el amablemente quiso llevarme a mi casa yo acepté gustosa, cuando llegamos a mi casa el me dijo que se tenía que ir así que corrió, yo traté de seguirlo sin embargo no lo alcancé así que le pregunté a Juan el grillo si el sabia donde vivía, el me respondido que no así que yo por los medios de mis papis tuve que contratar a 20 de mis mejores cucarachas y chapulines para que lo buscara, al cabo de unas cuantas semanas yo ya sabia todo de el, se llamaba Florencio Huitzol, su apellido no me gustó así que le puse Florencio de Conchita ese si era un buen nombre y así todos pensaría que ya éramos novios.
Conchita a partir de ese momento siempre seguía a Florencio, hasta que un día Conchita entró en su bañera y dando un grito Florencio voló por los aires dejando a Conchita desconcertada así que salió completamente desnuda llorando, de pronto cuando iba pasando por la sala se encontró con los padres de Florencio estos confundidos de que Florencio había gritado y la cucaracha había salido, decidieron invitar a Conchita a que tomara una taza de café la cual rechazó amablemente y decidió cambiar por un vasito de agua estancada, los padres empezaron a preguntarle que iba a ser de grande, ella les contó de su familia y que eran los reyes de la basura, los padres de Florencio, Amandita y Amarillo pensaron en sus mente macabras que se iban a hacer ricos ya que pensaban que sabían lo que Conchita le había hecho a Florencio (le había quitado su virginidad). Mientras Conchita se encontraba en éxtasis estaba muy feliz por que los papás de Florencio querían que se casaran, cuando terminaron la charla Conchita se fue a su casa muy feliz no podía creer que se fuera a casar con el amor de su vida.
Para cuando entre a despedirme del amor de mi vida, el estaba ya dormido se veía tan lindo con sus labios tan carnosos que me sonreían, así que me decidí y le di un beso en lo que ellos llaman boca. Los días seguían pasando mis padres conocieron a Florencio y le dijeron que tenia un nombre horrible pero lo consolaron diciéndole que se lo podía cambiar por uno como Conchito de Conchita para que se escuchara mas armonioso. recuerdo que Florencio estaba callado sin saber lo que pasaba, hasta que mis padres dijeron que cuando se iba a efectuar la boda, eso le puso los pelos de punta a Florencio así que salio corriendo, yo inmediatamente me di a la tarea de buscarlo, pasaron los meses, los años y no lo encontraba, ofrecí una recompensa de 18 pesos que para ese entonces eran como 18000 millones de pesos hasta que un niño de la calle llamado Panchito, el cual le dijo que Florencio de Conchita era un señor ya grande que vagabundeaba por toda la ciudad. Conchita se entristeció horriblemente así que decidió pedirle a un perro hambriento que se la comiera…